El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) nació como evolución del antiguo sistema de interrumpibilidad y se enmarca en el procedimiento P.O. 7.5, aprobado por la CNMC en octubre de 2023. Está regulado bajo el Real Decreto‑ley 17/2022 y da cobertura específicamente a necesidades de reserva de regulación terciaria, es decir, para restaurar la frecuencia del sistema cuando se detecta insuficiencia de reserva.
Su finalidad es convertir la demanda en un recurso activo, permitiendo a grandes consumidores, o a través de agregadores, ofrecer disponibilidad para reducir consumo en momentos puntuales en que el sistema lo requiere. Conforme a las directrices europeas, este mecanismo refuerza la flexibilidad y abre la puerta a nuevos proveedores en el mercado de balance de la red eléctrica.
¿Cómo funciona el SRAD?
El proceso se articula en varias fases clave:
- Subasta anual de capacidad: Red Eléctrica convoca una subasta para asignar MW de capacidad de respuesta activa. En noviembre de 2024 se adjudicaron 1.148 MW para 2025, un 89 % más que en la fase anterior, con participación de 21 proveedores y un precio marginal de 56,43 €/MWh.
- Condiciones de prestación: los adjudicatarios se comprometen a disponer de esa capacidad hasta 3 horas al día, con un aviso mínimo de 15 minutos desde REE, hasta el 31 de diciembre de 2025.
- Retribución dual: se remunera la disponibilidad por MW y hora (el pago estimado para 2025 ronda los 246.655 €/MW año, tras multiplicar precio marginal por horas anuales).
- Activaciones efectivas: hasta la fecha se han registrado varias activaciones, en mayo, julio y diciembre de 2024, movilizando hasta 609 MW en momentos puntuales.
¿Por qué es importante el SRAD?
El SRAD representa un avance notable en la transición energética:
- Mayor seguridad de suministro, al equilibrar oferta y demanda sin depender exclusivamente de centrales de respaldo.
- Flexibilidad eficiente, permitiendo que los consumidores contribuyan a estabilidad sin necesidad de construir nueva generación. Esto también reduce costes para todos los usuarios.
- Oportunidad económica, ya que los participantes reciben ingresos por participar y por la activación efectiva.
Además, el mecanismo responde a una tendencia iniciada por la Comisión Europea para incorporar a la demanda como parte activa del mercado de servicios de ajuste, reforzando la descarbonización y competitividad.
Evolución reciente y situación actual
El servicio ha crecido de forma notable en solo dos años. La subasta de 2025 supone un salto significativo: la potencia contratada casi se duplica respecto a 2024, y el gasto global estimado del mecanismo supera los 280 M €. La CNMC ha introducido mejoras normativas para facilitar la participación, flexibilizar condiciones y garantizar un mercado más transparente.
También se anticipa la implantación de subastas de capacidad complementarias, que incluirán tanto generación como demanda y almacenamiento, y que arrancarían en 2025.
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Conclusión
El SRAD se consolida como una palanca estratégica en el sistema eléctrico español, alineándose con los objetivos europeos de descarbonización y modernización del mercado. Su diseño no solo permite fortalecer la resiliencia operativa de la red, al disponer de recursos de flexibilidad adicionales y mejor adaptados a las nuevas dinámicas del sistema, sino que también contribuye a una mayor eficiencia económica, reduciendo los costes de los servicios de ajuste y limitando el recurso a tecnologías más caras o contaminantes en momentos críticos.
Además, abre la puerta a una participación más activa de la demanda, permitiendo a grandes consumidores, ya sea de forma individual o agregada, transformar su consumo en una fuente de ingresos, diversificando sus vías de optimización energética. En un contexto de creciente electrificación y volatilidad, mecanismos como el SRAD serán clave para garantizar un sistema más robusto, eficiente y alineado con la transición energética.
